Juro que no recuerdo ni su nombre,
Mas moriré llamándola María,
No por simple capricho de poeta:
Por su aspecto de plaza de provincia.
¡Tiempos aquellos!, yo un espantapájaros,
Ella una joven pálida y sombría.
Al volver una tarde del Liceo
Supe de la su muerte inmerecida,
Nueva que me causó tal desengaño
Que derramé una lágrima al oírla.
Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera!
Y eso que soy persona de energía.
Si he de conceder crédito a lo dicho
Por la gente que trajo la noticia
Debo creer, sin vacilar un punto,
Que murio con mi nombre en sus pupilas
Hecho que me sorprende, porque nunca
Fue para mi que otra cosa que una amiga.
Nunca tuve con ella más que simples
Relaciones de estricta cortesía,
Nada más que palabras y palabras
Y una que otra mención de golondrinas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
hola kriss
bienvenida denuevo al mundo bloguero!
jeje
asi es pos kriss, asi esta la cuestion con este tipo, por lejos es mi favorito y el texto que seleccionaste no deja de causarme algo de simpatia, incluso, talves hasta sonrria.
saludos y nos vemos
no lo abandones!!!
Publicar un comentario